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A bote pronto

Nadal, el Mercedes más caro

Nadal, el Mercedes más caro

Sin límites. Nadie es capaz de aventurar hasta dónde puede llegar Rafa Nadal. Es un fenómeno natural de proporciones incalculables. En superficie roja arrasa con todo. Rivales, torneos, récords, nada ni nadie parece capaz de echar una argolla a ese torbellino musculoso. Sobre arcilla acumula 34 victorias consecutivas y ocho torneos en 2005, batiendo así el récord de Muster. Y no logrará más. Ha descartado participar en Umag (Croacia) para prepararse a conciencia en pista rápida de cara al US Open. Su voracidad le hace renunciar a piezas menores para conseguir grandes trofeos de caza. Dosificación y elección sintomáticas de leyenda, miren a Armstrong.

Además, Nadal igualó la marca nacional de ocho torneos conquistados en un mismo año por Orantes. Fue en 1975, cuando venció en El Cairo, Montecarlo, Bournemouth, Hamburgo, Bastad, Indianápolis, Montreal y... en aquel legendario US Open. En la final lapidó al espléndido Connors, héroe local, vigente campeón y número uno del mundo, tras protagonizar sólo 18 horas antes en semifinales la reina de todas las remontadas. Levantó a Vilas un partido que perdía por dos sets y salvó cinco match balls en el cuarto acto con 5-0 en contra para acabar victorioso (4-6, 1-6, 6-2, 7-5 y 6-4). Superar el récord de Orantes será más difícil para Nadal ahora porque vivirá lejos de su hábitat natural, la tierra batida. Ahí no será coser y cantar, pero lo de Wimbledon no se repetirá. Tiempo al tiempo.

Gran final. Se midieron los dos mejores del momento sobre polvo de ladrillo. Y ganó el mejor (6-3, 6-3 y 6-4). Nadal y Gaudio no defraudaron, siete y cuatro torneos respectivamente en el gabán de esta temporada les avalaban. Desplegaron un tenis de muchos quilates, con largos intercambios de golpes. Un juego purista de tierra, alérgico a la red. Muy parejo, pero con Nadal siempre algo más amenazante. Al inicio del segundo set 'El Gato' empezó a dar síntomas de desesperación que fueron in crescendo hasta el final. Sonrisas por lloros, patadas a las bolas, gritos, raquetazos al suelo. Rafa puso la calma, esa calma tensa tan suya que de repente prende en un fogonazo de euforia rabiosa que se apodera de su brazo izquierdo. Apenas cometió errores y sacó de su chistera algunos golpes que el propio argentino aplaudió. "Qué buena, ché", repitió varias veces. Nadal se llevó el Mercedes sin ceder ningún set. Gaudio claudicó impotente, pero se lo tomó con humor: "Creo que va a ser más fácil comprarse un Mercedes que ganar a Nadal".

AS, julio de 2005

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1 comentario

yami -

HA pss ami m encanta Nadal y mi gusto por el tenis comenzo cuando lo vi!!!!!!
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